martes, 22 de octubre de 2019

Neblina


Por Isolda V. Casares 

Ilustración: Francisco Galárraga

La neblina sobrevuela la ciudad con la candidez del chal de abuela.
Algunos cuerpos agarran su espíritu 
pero otros no sueltan el disfraz

Te tapas los oídos, me cortas la palabra
como si al hacerlo mi alma no pudiera hablar
de la mano de las otras,
las que desde siglos me acompañan

Traspaso tus palabras vacías
mientras, hasta tus mentiras gritan por verdad

Me tapas la boca
el buen gusto no juega en la verdad

Llega el día en que por fin hasta los fantasmas como tu hacen su striptease
por fin los trapos y las bambalinas de su pobre universidad
saltan como esquirlas y dejan ver la esencia que hay detrás:
nada.


En la hierba seca se posan todos los ausentes
sus últimas miradas,
su último ímpetu fluorescente

En la hierba seca se recogen los anzuelos
las visiones de los trashumantes
Sus traiciones frescas
Sus certezas ciegas,
Sus sueños en desalojo

La tierra brilla cuando las estrellas no pueden abrigar
deja que tus rodillas se besen con las piedras
deja que tu semblante siembre la verdad
Para la tierra nueva tu pulsión errante es un árbol
un árbol de memoria nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario